• Anibal Venegas

La genealogía de la vieja facha

De Arica a Punta Arenas se extiende una armada de señoras muy pulcras y limpias cuyas principales hazañas políticas se gestan en Redes Sociales. Poco a poco están volviendo a su centro de operaciones tradicional, o sea, el café. Pretenden movilizar a la opinión pública en contra del pérfido y sucio enemigo natural, el comunista. El comunista trata de quitarle al que tiene, AKA ellas, en lugar de trabajar. Todos los pobres son, en mayor o menor grado, comunistas. El objetivo de conquista de la vieja facha es la consolidación absoluta del orden neoliberal al estilo gringo, pero con la valórica bien guardada en la cartera Purificación García o Sei, dependiendo si la vieja en cuestión vive en Vitacura o bien en Temuco, donde la moda llega con retraso. Que las cosas se queden en su sitio, absolutamente nada de cambios, nada de cartas fundamentales nuevas. Para eso apoyaron y apoyan a Teresa Marinovic, por ejemplo, quien plantea los temas como éstos son, ella es chora, ella dice lo que piensa, porque se supone que piensa ¿no?

Viejas fachas pensando qué compartir en las RRSS

Explota la incertidumbre en la cabeza de la mujer de funcionario, escribana de notaría pública, corredora de propiedades o ejecutiva de cuentas VIP en el momento justo que la presidencia de la Convención se la lleva una “salvaje”, con dos doctorados, políglota y trayectoria académica, sí, pero comunista al fin y al cabo. Porque cualquier cosa que no sea lo que ellas son cae bajo ese eslogan: Co-mu-nis-ta. Si el o la atacada contradice lo que a ellas les metieron en la cabeza de niñas a punta de correazos, lo que los maridos les metieron en las cabezas una vez casadas o lo que por voluntad se meten en la cabeza de cara al parterre de las rosas o los cardenales en sus respectivas bacinicas (otra vez, dependiendo de donde venga la aludida), no existe otro epíteto, simplemente comunista.


La casada con miembro de las ilustres Fuerzas Armadas o Ingeniero de Ejecución, por ejemplo, teme a que el empresariado internacional se asuste y arranque. Es posible que dicho empresariado internacional encuentre en tierras foráneas más apertura a las inversiones. Esto sin duda redundaría negativamente en la integridad del clóset propio y asimismo de la alacena, porque se correría el peligro de quedar sin Zara, sin Castañer y sin Crema Ácida, que en Argentina no hay en ninguna parte según consigna la mismísima Isabel Vermal al tiempo que bate como loca una rica crema para un deslumbrante cheesecake. ¿Volver a los oscuros años 80 y 90, cuando no había tofu ni leche de almendras, cuando ni siquiera había Tagatosa? No, gracias.


Por eso las viejas cuicas fachas –las que aquí importan– orientan sus simpatías hacia Sichel, aunque algunas lo hicieron (inspiradas por el marido, el tío, Facebook, WhatsApp o los vinos) por Boric a fin de quitar a Jadue del medio, a pesar de que casi todas querían a Lavín o por último a un Briones. Desbordes es muy ordinario para las aspiraciones burguesas de la vieja facha promedio, que sueña con mantenerse rubia, estar rodeada de gente rubia o, en casos alarmantes, ser mandoneada todo el día por un marido rubio. Que a uno le de instrucciones un sujeto moreno es un contrasentido total, una ofensa. En cambio ¡Qué bien se siente el coscacho cuando la mano que lo propina es tan blanca como para ser confundida con la de un duque o un conde, qué va, un príncipe! Así como Tiziano pintó la Alegoría de las tres Edades de la Vida, por qué no referirnos a las tres edades de la vida de una vieja cuica que para coronarla encima todavía es facha. Ni cuatro, ni cinco. Hay que cuidarse de los excesos. Después de todo, se lo pasan jugando a la ronda de la manga gástrica.

Alegoría a las tres edades de la Vida
Niñez

La niñez de una vieja facha depende en gran medida del origen e ingresos del páter familia, aunque ahora es más difícil ser pobre y congraciarse con la Derecha pura y dura, así nada más, de frentón. Antes, por ejemplo, era posible ser pinochetista y a la vez habitar una pocilga repleta de revistas, pilas usadas, neumáticos, botellas retornables, latas, galletas vencidas, raspes, cupones de sorteo, botellones de crema Hinds o Tres Rosas y varias cuelgas artesanales con flores muertas en tarros de Colacao, en general debido a la tendencia de la antigua pequeña burguesía a acumularlo absolutamente todo. Con el advenimiento de la aspiradora y el escarnio virtual, pero también con la llegada de una mejor calidad de vida, es casi imposible encontrar niñas-futuras-fachas rodeadas de basura. Las niñas no fachas tienen madres y padres trabajadores sin tiempo que perder, por lo mismo orientan sus simpatías hacia la reflexión crítica y el pensamiento autónomo.


Las niñas futuras viejas-fachas, en cambio, se crían (y se criaron) con mamá dueña de casa y padre emprendedor, en entornos pulcros, de paredes lisas, con alfombras bouclé en los dormitorios e ingeniería en madera vitrificada en el living-comedor de doble altura con vista al regio jardín consolidado. La empleada se realiza en los porcelanatos de la cocina y en su dormitorio propio encajado ahí mismo, detrás de la lavadora o adyacente al patio de servicio, muy separado del resto por un grueso muro a cuyos pies se extienden sus únicas ilusiones en la vida, esas que le dejaron plantar junto a unos feos gladiolos, los socialistas claveles y la infaltable malamadre. Con todo eso la empleada es feliz sin límites.


Lo primero es la escuela, donde se pulen las asperezas adquiridas en el hogar en caso que los padres sean unos recién llegados, algo bastante común. En la escuela correcta (católica) la niña se rodea de gente igual o por encima de ella, gentes que de inmediato la instruyen en varios temas esenciales: no se dice toballa sino toalla, nada de “tome asiento por favor” ni mucho menos “que bello”, absolutamente nada de “provecho”. Cuando la madre de una niña-bien visita la casa de una niña futura-vieja-facha en ascenso, observa todo con profunda desconfianza porque la empleada de la otra, por costumbre, va y pone la mesa con jarrones comprados en el supermercado, ofreciendo un espectáculo multicolor que da la impresión estética incorrecta.


La anfitriona se pone de pie como si la hubiera mordido la araña de rincón: corre al estante de melamina llamado “modular” donde guarda la porcelana de “visitas”. Se abalanza encima de ésta ya que para ella son auténticos tesoros de la corona. Entonces saca una por una cada tacita y deja muy en claro que siempre sirven las “onces” en la loza fina. De romperse un plato o una oreja –según ella, algo común en la “rota” de la empleada, que en su vida ha visto a esa gente usar otra cosa que no sean jarrones Krea– qué remedio queda, habrá que ir al mall a comprar un juego nuevo. Otra vez se equivoca la mujer. En la noche, una vez en la alcoba, el marido declarará lo frustrado y contrariado que está porque los “colegas” no rieron a propósito de su magnífico chiste: “estoy más choreado que fierro de toples”. ¿Serán más tontos?


Donde no se equivocan es en las ideas. Se meten con taladro eléctrico. En esta casa se defiende a pie juntillas todo cuanto sea dicho por un personaje de derecha, a quien dicho sea de paso el jefe de Hogar vio con sus propios ojos alguna vez en algún lugar en alguna fila o en alguna reunión cualquiera. A la niña le enseñan el emprendimiento desde la más tierna infancia y, para tales efectos, la plantan a vender pan de masa fermentada (por la empleada) en el parque del condominio en compañía de otro niño (hijo de la empleada). Lo importante es que la niña venda, aprenda el valor del dinero y que explique muy pero muy bien que el de al lado no es pariente suyo: “él es el José, el hijo de mi nana” declara la niña y los infaltables frenillos, que sí o sí debe usar. José, con tilde, es para un José Joaquín o un José Ignacio, el José a secas y con tilde es para el jardinero, Jose sin tilde es lo mismo que decir José Joaquín o José Ignacio ¿Se entiende?

La siempre rubia niñez

La madre de esta niña le enseña a elegir vestidos preciosos de colores femeninos o la lleva a la manicurista para que le pinten motivos alegres en sus débiles uñas, como flores o cuncunitas o los infaltables corazones. Después se comerán una rica torta panqueque. La niña debe tener: viaje a Disney, paseos sin rumbo por la Dehesa y la impresión global de total y absoluta despreocupación. Los padres guardan las preocupaciones bajo siete llaves o hasta que la tarjeta de crédito sea rechazada por exceder el máximo. Por lo mismo siempre que salen de casa llevan el digipass o la superclave. Las vendedoras están acostumbradas a los padres que hacen transacciones y movimientos bancarios desde una cuenta a la otra a fin de no pasar vergüenzas. Bien podrían pagar con la de débito directamente, pero como ésta no es del color apropiado (negro), deben ampliar el cupo de la Visa o MasterCard que al mismo tiempo garantiza una estancia en los salones VIP del aeropuerto cuando viajan todos juntos rumbo a Aruba o Río de Janeiro. Una futura vieja facha guarda toda esta experiencia vital en su cabecita y la debe tener muy presente durante una vida entera, sobre todo cuando aparezcan señales políticas que hagan peligrar el acceso al mundo exclusivo, ese por el que los padres lucharon tanto.


Adultez

Aquí hablamos de lo que sucede luego de la defensa de tesis, que no es la graduación sino el matrimonio. Porque sí o sí se tiene que casar. De otro modo el padre tendría que solventar él mismo el cambio de auto, los caftanes nuevos, los zapatos, los cachivaches cosméticos y el viaje al Bazar de Estambul y Tierra Santa. Qué decir del “work in holiday” en Australia. Ni hablar del capital semilla para el emprendimiento de joyas de macramé y los descuidados suéteres de paseo fabricados con materiales caros. Si es de regiones y se educó en Santiago como corresponde (Católica, de los Andes, UDD), igualmente terminará casándose con uno proveniente del colegio Alemán de Osorno o uno de su propio colegio católico, porque esta futura vieja facha no hace ni cultiva amistades profundas con gente de la capital, quienes dicho sea de paso siempre la encontraron un pelín rasca. A lo sumo un convite a algún evento de bebidas o la maratón en contra del aborto. Como sea, el matrimonio es anunciado a los cuatro vientos, ojalá en El Mercurio, ojalá celebrado en el San Cristóbal o en el fundo venido a menos que arriendan para las nupcias del medio pelo, donde queda bien claro quién es quién.


En la veintena y treintena empieza a forjarse de forma definitiva el carácter que será la marca registrada de la vieja facha. Es en esta línea temporal donde se consolida la militancia política, que siempre es ventilada por las vías “pacíficas”, es decir, Facebook y WhatsApp. No más violencia, Paz en la Araucanía. Una mina facha promedio de 29 no entiende cuál es el odio que motiva a “esa gente” para ir a tomarse la Plaza en un día de verano, cuando bien podrían deleitarse a gusto con el sol. Pero no. Entrada en escena de los ídolos, “El Villegas”, Axel Kaiser y Teresa Marinovic, la Tere, que realizan el sucio trabajo de decir lo que las viejas fachas y sus respectivos sienten vergüenza de declarar, así, abiertamente. Porque en verdad resulta un tanto “cringe” decir que la Nueva Constitución transformará a Chile en una segunda Venezuela, al menos de forma pública. Que lo digan otros. Eso sí, se regodean compartiendo entre sus amigas descerebradas imágenes hiperrealistas del BMW de Camila Vallejo y el Birkin de Francisca Linconao. Como antecedente histórico tienen el Rolex de Fidel, que es una prueba IRREFUTABLE de la contradictoria, vulgar y típica costumbre comunista de trabajar con la mano izquierda y recibir con la derecha.


La adulta no es, en estricto rigor, “vieja”, pero una vez pasados los 38 no hay vuelta atrás. Las Tesis son unas chulas alcohólicas, poco femeninas y desubicadas y de ahí no la saca nadie. Desde luego a esa edad hay otras preocupaciones también, como, por ejemplo, que no vayan a quedarse sin nana o la conveniencia de usar retinol y vitamina C con la técnica del micro Needling, ahora que el bótox pasó de moda. La crianza de sus niñitas preciosas se transforma en el eterno retorno de lo mismo, pero en una deslumbrante hoverboard por el Parque Bicentenario.


Tercera Edad

Finalizamos la Alegoría de las tres edades de la vieja facha. ¿Qué hay? Nada nuevo. Legiones de señoras bien peinadas, limpias y planchadas desfilando hacia el Campus Oriente para dejar muy en claro que ellas rechazan y en caso de aprobar, lo harán por el candidato que dejará todo igual que antes. La vieja facha mandonea todo el santo día, a estas alturas, luego de décadas de servicio, la empleada doméstica no puede renunciar así como así, porque pierde la antigüedad. Además, se encariñó con los niños que ahora son gente. Años de limpiar toneladas de caca la terminan a una congraciando con la prole ajena anteriormente odiada, algo que presiente la vieja facha cuando extiende la invitación al matrimonio de un tal José Manuel con una tal Candelaria a la Juanita, la Mireyita o la Paulinita. En el evento todos sabrán quién es la que lleva la batuta.

Vieja facha hecha y derecha y de derecha

Además, no existe algo más fino que tener empleada de toda la vida, a sí, tal vez un discreto collar de perlas Chanel comprado por el marido en Viena o Nueva York, para que la vieja facha termine pasando por alto las encatradas extramaritales. DEBE pasarlas por alto, de otro modo el divorcio aguarda a la vuelta de la esquina y junto a él, la imposibilidad de costearse lo más mínimo de lo mínimo y acabar igual que la Verónica o la María Pía, hundidas hasta las narices en el corretaje de propiedades. Arriba o abajo, casada o en desgracia, seguirá de todos modos defendiendo al gobierno. Pinochet hizo cosas malas, sí, OK, pero muertos hubo de todos los lados. Pinochet hizo grande a esta nación, aunque eso es muy feo comentarlo a voz en cuello. Que lo diga Kast mejor. O la niña esa, la Marinovic.


La vieja facha se preocupa de otras cuestiones y que tienen que ver con apoyar la candidatura de su amiga Luz María a la concejalía de la comuna. O la renovación del intrincado diseño paisajístico del jardín. Puede congregar a todas las viejas fachas de todas las comunas y ciudades de Chile, aunque sean profundamente distintas. Una vieja facha de Lo Curro siempre encontrará ordinarias a las señoras del círculo de damas europeas de Temuco, pero les mandará señales en estilo Morse para que no vayan a ir a votar por la Yasna, por ejemplo, aunque siempre es mejor la Democracia Cristiana que el comunismo perverso y multiforme de los resentidos sociales. Es lo que opina y escribe en mayúsculas en su Facebook, donde también hay imágenes de pastores alemanes sufriendo maltrato (son todas animalistas), niños de color rodeados de moscas o bosques completos arrasados por el comunismo chino. Esta vieja facha terminará votando por Sichel, quién lo diría, al final son capaces de innovar. Eso piensan ellas…



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