• Anibal Venegas

Les Constituyentes. Parte I

Es una lástima que en Chile no haya verdadera aristocracia, de esa auténticamente rancia que se quedó con nada más que el título enmarcado. ¡Uy! Pero ¿No tenemos acaso a las refinadas Candidatas a la Constituyente Tere Marinovic y Doctora Cordero? Sobre ellas más tarde. De momento uno se entretiene leyendo sobre demandas monárquicas frente a tribunales internacionales en contra de Estados que despojaron a la casa Glücksburg de casi todo. Apenas alcanzó el tiempo para que la abuela, reina o baronesa, acostumbrada a no hacer nada, arrancara en mitad de la noche con un pebetero de brillantes, abrigos de armiño, dos fabergé y una tiara de trecientos años. Entonces el Tribunal falla a favor de la ex familia real griega, pero el palacio Tatoi se queda en manos del fisco, aunque se esté cayendo a pedazos. Rápidamente los reyes sin reino tratan de casar a sus hijas con gente en mejor condición que la propia al tiempo que se lamen las heridas en reuniones entre pares en igual condición de desgracia, que a la vez son primos hermanos y tataratataranietos de la doña Victoria.

A veces, incluso en Pandemia, le abren la puerta del departamento a la revista Hola! para que fotografíe la desgracia en la forma de bonitos cuadros repletos de antepasados ilustres, sillas Aarnio y las réplicas de Brancusi, Tiziano y Rembrandt, los originales se muestran en el museo para no pagar impuestos. Es como tener plata en un depósito a plazo o un A.V.P-V.I.P. Las viejas fuman y fuman y hablan varios idiomas y reniegan del Estado laico. Los viejos fuman y fuman y presiden organizaciones de caridad, que es lo que hace un noble de cuna, porque la riqueza y la nobleza traen consigo la obligación de dar a ciegas, aunque escaseen los recursos.


¿Y en Chile? ¿Acaso en Chile no hay nobleza? A la República larga y angosta nunca llegaron Stroganoff, Von Gotha o Bowes-Lyon (los Lyon criollos se empecinan en pegar su estirpe a la corona británica, solo necesitan el “Bowes”, detalles) porque en realidad Chile tenía poco atractivo. Chile era miserable, rústico, feo, lejano. Basta leer el diario de María Graham. Entonces, a falta de estirpe noble, los descendientes de los colonos de Leith –no confundir con Edimburgo–, el país Vasco y algún pueblucho de Francia, inventaron la fantasía de una aristocracia elegante, pero en versión chilena, o sea, no muy fina y, salvo casos puntuales, nada internacional. Su reinado duró hasta que en dictadura empezaron a aparecer intrusos oligarcas que se hicieron de las empresas antaño estatales y ¿qué otro recurso quedaba? Había que unir al primogénito completamente estupidizado con esa, la hija del high class de fortuna reciente, había que seguir pagando contribuciones, los fundos rentaban poco. Los antiguamente desdeñados inmigrantes de Oriente Medio ahora tenían acceso al Club y casa con mansarda en Cachagua. Zapallar es algo así como la panóptica donde aún se mantienen las buenas gentes. La gente decente. La gente-gente.


También la política. Y los negocios y los emprendimientos y las embajadas y la regencia del museo. No van a soltar los hilos así como así. No hay tiara ni Fabergé, pero los hilos curados se quedan con ellos.


De ahí que uno vea los mismos nombres repetidos, ultra repetidos, archi repetidos en cuanto puesto exista, no obstante el empecinamiento de los gobiernos de turno de machacarle a un Poblete o a un Sanhueza sobre las ventajas inconmensurables de la meritocracia. El Poblete o el Sanhueza en cuestión sacan la ingeniería en cuotas y en cuotas también la casa con patio de Peñalolén o la Florida, asimismo el colegio de los niños, el refrigerador, el Pastor Alemán y, sobre todo, no olvidar, porque es indispensable en la auténtica vida, la que vale la pena vivir y ser narrada en el feis: el auto.

Cuando se obtiene todo eso en la vida se es feliz sin límites. Si esa felicidad es así, ilimitada ¿Cómo será la felicidad en la vida de los Errázuriz, los Larraín, los Eyzaguirre, los Irarrázaval, ¡los Matte!, los Costabal Infante? Porque ellos no tuvieron que levantar ni el dedo meñique para recibir de todo en la vida. Igual hubo que hacer sacrificios, como, por ejemplo, estudiar todos juntos las mismas carreras –Derecho e Ingeniería Comercial– ojalá en la misma Universidad –Católica–, pertenecer a alguna congregación elegante, hablar con un tono de voz imposible, y, sobre todo, no aflojar ni soltar, sino que ganar más, retener y, sobre todo, esconder. Eso explica la histórica resistencia de la “élite” criolla al cambio, por mínimo que éste sea. Se han opuesto a todo, al divorcio, a la píldora, a la gratuidad en la educación, al aborto. Lo último que renegaron fue del Apruebo a una nueva constitución.


Resulta que ganaron los del flaiterio resentido de las manifestaciones, qué se le va a hacer, habrá que ir a meter las narices a la Constituyente no más, de otro modo es posible que a la prole pituca le ocurra no poder optar a irradiar felicidad a porfía garantizada desde antes de existir en el vientre materno ¡Desde antes incluso que la mamá se conociera con el papá! ¡Desde antes de tener empleada doméstica rechinando con los dientes en la habitación de servicio pegada a la cocina! La gente-gente no quiere un futuro sin hijos repartiendo virus mortal en fiestas clandestinas en el balneario exclusivo, o en el saludo de la paz en una misa clandestina. Entonces van y a pesar de haber dicho que no se ganaba nada con una nueva Constitución, no obstante haber declarado que una Carta Magna legítima no curaría el glaucoma ni el motor de un Corsa, a contracorriente de haber alabado la finura del legado de don Augusto Pinochet, de pronto ¡zaz! se postulan ellos también a la constituyente. Lo hacen con trucos finos, es decir, no se postulan ellos, qué feo, usan a otros. O se agarran de la fama del pariente “polémico” medio dado a la cosa pública, o derechamente van e invitan al famosillo ordinario cuya vida gira en torno a la cosa pública. La curia de los elegidos llega a dar escalofríos.

Marcela Cubillos

La Cubillos no tiene un pelo de estúpida en esa enorme guedeja tiesa y noventera, precedida de una cara algo equina, encías grandes, piel delgada sin una gota de base cosmética. Pero digámoslo con honestidad, lo suyo no es la consistencia argumentativa. Resulta que el divorcio dañaría inexorablemente a los pueblos de tradición judeo-cristiana, si uno se casa ¿No es para siempre? ¿No obstante las palizas? ¿No obstante la voluntad individual? Después de todo –reflexionó la Cubillos– para eso uno se apuntó a los cursillos prematrimoniales que dictaba la iglesia a fin de encaminar a los enamorados hacia el sacramento que emana del más purísimo amor. Cómo iba ella a promover la rotura de la base de la sociedad occidental, ella estaría completamente idiota si solidarizara con las demandas de gente narcisista que piensa que puede hacer cosas más allá de la voluntad divina. Lo heavy es que el Estado se separó de la iglesia, pero bueno, eso era en teoría, todos sabemos que la Virgen pesa un montón en Chile. Más que toda la mala conciencia de la Unión Demócrata Independiente. Además, divorciarse es algo malo porque es, en efecto, algo malo. De ahí que Cubillos votara en contra.


Eso explica por qué, una vez fallados sus intentos de impedir el divorcio en Chile, ella terminara divorciándose y, correcto, acabara en los brazos de Andrés Allamand y convertida en su flamante [segunda] esposa.


Continuando en la misma línea, su férrea oposición a la nueva Constitución fue hecha notar todo lo que Twitter permitiera en 280 caracteres. Entonces, una vez espetado el odio hacia las intenciones de renovar la Carta Magna, ya habiendo expuesto lo mal que le haría al país, al que está por nacer, al colibrí y al nenúfar de la laguna de una espléndida casa con jardín consolidado, correcto, va y se postula como candidata a la Constituyente. Si pudo impedir que canciones de Victor Jara adoctrinasen a los futuros guardianes de la Polis en textos de Lenguaje y Comunicación, de igual forma es posible hacerse con un hueco e ir a vomitar bilis ahí dentro. Porque ella es mujer y madre. También es muy limpia y con el pelo tieso de laca. Asimismo se mantiene en forma gracias a la dieta. Y viste de beige, cosa que no todo el mundo podrá narrar de sí mismo el día en que definitivamente San Pedro vaya a pasar cuentas. Fuera de eso no hay mucho que contar… Wikipedia no es generoso con los accidentes biográficos, de hacerle propaganda al Sí en la –obvio– Universidad Católica, saltó a la arena política ¿Su misión? Sembrar el camino de miguelitos, ponerle arena al motor ¿faltará arena? ¡yo voy por más arena! Y así una interminable lista de acciones muy beneficiosas para el colectivo-individual. Confía Marcela en que la voluntad del pueblo fallará para su beneficio, el de ella.

Tere Marinovic

La mamá de una amiga fue alumna de Juan de Dios Vial Larraín, abuelo de esta galla Marinovic. Contaba que el viejo, de cara a la clase, espetaba: las mujeres no pueden entender metafísica. Corta. Ni idea si la historia es auténtica o no, pero algo de verdad habrá considerando las opiniones de la postulanta.

Los medios se empecinan en llamarla “la licenciada en Filosofía” como queriendo decir: momento, hablará Nietzsche, no, qué va, Aristóteles. De su boca amarga y vinagre lo único que sale es bilis negra mezclada con el bocadillo de queso en estado de putrefacción que casi se queda estancado en la tráquea, había que partir corriendo a grabar un video, la performance del té junto a su abultada prole Opus debió verse interrumpida prematuramente. Otra vez. Porque como buena filósofa, se dedica al cultivo constante de la razón a través de la mayéutica. Pero haciéndose de las ventajas de internet, no va a ir ella a mezclarse con el populacho. Es decir, parafraseando uno de sus aforismos, ella no haría ese ridículo inconmensurable, “como si hubiera sido violada bajo los efectos de narcóticos”.


Con tono dictatorial y estilo Licenciada se dirige a sus fans compuestos por multitudes de gente deprimente que repiten sus burradas clasistas, racistas y misóginas como si fuera el Padre Nuestro. A ojos de la Tere, que quiere ir a influir allá en la mismísima Constitución, a pesar que según ella una nueva Constitución iba a conducir al país hacia la más absoluta debacle (Cubillos 2.0), el Estallido social –que permitió su actual candidatura, en fin– fue un festín de delincuentes cuyo único objetivo era destruir las fuerzas sobrenaturales del empresariado. Asimismo, criticó con dureza a los artistas que recibieron platas culturales a propósito del Covid, y eso que ofendieron nada menos que la canción nacional. Qué decir de las mujeres, según la Tere deben recibir la “violencia controlada” del ímpetu masculino, por eso ella no es feminista. Usar mascarillas es algo que la remueve de su sitio: la dictadora que lleva dentro se indigna, la futura constituyente se rebela.


Ni idea cuál fue la intención de apoyar a esta mina. Desde que Chila Vamos se metiera con José Antonio Kast y partido –incluido Evópoli– quedó más que clara la liviandad de eso que llaman “la agenda centro-derecha”. Esta fanática representa un peligro para la sociedad. Next.

Doctora Cordero

Igual da un poco de risa escuchar hablar a esta señora y sus definiciones psiquiátricas aprendidas sepa uno en qué libro, eso sí, probablemente publicado no más allá de la invasión a Polonia de 1939. A su favor tiene haber hecho campaña por el No, haber estado un tiempo en la tesorería del Colegio Médico en dictadura y poner en ridículo a un teniente de la PDI, al aire, en vivo y en directo. A veces habla de Ezra Pound, de Violeta Parra, del Dasein. ¿En contra? Por dónde empezamos.

Sin duda es el más reciente chiche de la UDI, partido que se empecina en encaletar gente mediática, como queriendo decir: “no, si nosotros también estamos con el pueblo”. A diferencia de la Cubillos y la Marinovic, que son efectivamente cuicas, la Cordero se sabe ordinaria. Por eso es normal oírle espetar poto, teta, maricona, frigider. Esto no quiere decir que no trate de enmendar a punta de ganchillo el pasado medio pelo, porque en tanto miembro ilustre de eso que llaman pequeña burguesía, le gusta hacer alarde de las heridas de guerra del origen, sí, pero de paso trata de recular lanzando datos “relevantes”: estudió en la Católica, es “española”, conoce a fulano, zutano y mengano, vive en un departamento de 150 metros cuadrados en Las Condes.


Aparte de haber pasado buena parte de lo que va del siglo XXI hablando mal de la gente frente a una cámara (artefacto que fue usado en su contra cuando la sorprendieron emitiendo licencias truchas) me pregunto si su electorado recordará esa vez que dijo que su voto valía muchísimo más que el de su empleada doméstica “Bertita” y que apoyaba el voto censitario. O cuando declaró a voz en cuello que los Alexis Sánchez eran unos indios horrorosos. O cuando gritó que la UDI tenía que desaparecer. Porque en esa corriente de decir “las cosas como son” [en su cabecita] su carrera pública no ha sido otra cosa sino un corolario de insultos, denuncias, acusaciones infundadas, comentarios xenófobos, racistas, antidemocráticos. No es la peor de la lista, pero eso no quiere decir mucho en estos andurriales…

Hotuiti Teao

No tengo recuerdos de este gallo. Escarbando por internet supe que ha fracasado en todos y cada uno de sus intentos políticos y se paseó a poto pelado en los programas que animaba la hija de Don Francisco. Que le siga yendo así de bien no más.

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