• Anibal Venegas

Opiniones Blanco y Negro

El misterio para todo buen millennial criollo –algo así como millennial venido a menos– es tratar de entender las opiniones repartidas en el país, no el sentido de “data y fecha de elaboración” sino en el blanco y negro de escultura griega clásica propio del ideario local. Porque las opiniones chilenas son así: blancas y negras. Prácticamente no hay opción. Quien se sitúe en el medio en un pálido intento por rescatar la dichosa escala de grises –parece que hablar de colores es demasiado “petit bourgeois”– es ser relegado de forma inexorable al mundo de lo facho, amarillo, mójate el culo, no seas así, vamos hombre ¡asume! Entonces tenemos: negro, blanco… y amarillo. En ese orden. ¿Qué significa cada uno? Para efectos de este artículo, me olvidaré de lo aprendido en mi curso de estética de la universidad (“negro y blanco son ausencia y presencia de luz, respectivamente”) y los trataré como si fueran colores. Y pensaré en temas e ideas y también en lugares sobre los que se ha predicado de todo dadas sus cercanías a zonas de conflicto y choque ciudadano, porque después de todo es justo y necesario hablar desde la coyuntura.


Sin embargo, tenemos un problema. Cuando hablamos de opiniones “blanco y negro” –y sin que se oiga, amarillo– esto no quiere decir que las “blancas” sean las buenas y las “negras” sean las malas. Simplemente se trata de una división extrema entre quienes piensan A y quienes piensan B. De ahí la dualidad entre el claroscuro. Y por lo mismo su carácter inseparable. Por ejemplo, al menos hasta el estallido social, había un porcentaje abrumador de chilenos que o bien condenaban las violaciones a los Derechos Humanos ocurridos en la dictadura militar o las celebraban abiertamente y sin reservas. Hoy en día es casi hasta de mal gusto cuadrarse ciegamente con Augusto Pinochet –está a la altura de ser vegano a punta de pan y tallarines, usar zapatos rojos en combinación con la cartera roja y el foulard ídem, medias color piel, tele en el living, decorar el papel confort y la tapa del wáter con sweaters tejidos con técnica SEMA, bacinicas saltadas con cardenales dentro, etcétera– pero las opiniones radicales siguen ahí, intactas. Ni idea si se trata de algo propio de la naturaleza humana. Esto es Aníbal Opina y ya, ahí voy. Temas, ideas y lugares. ¿Qué tienen que aportar el Blanco y Negro? Quien escribe, es, al parecer, amarillo y desliza este color al abordar el Blanco y Negro. No se necesita categoría aparte.


Feminismo

Blanco y negro.


Hay gente que dice estar hasta las narices de este “temita”. Como si la sola mención de Susan Bordo les transmitiera Coronavirus, Hanta y Mal de Chagas, todo de una vez. Entonces claro, aparecen las voces que le endilgan al movimiento Feminista supuestas simpatías con el nacionalsocialismo alemán. De ahí el lamentable “feminazi”, o lo que es igual: alguien que aborda su militancia política, física e intelectual a favor de los derechos postergados de la mujer (en realidad, de casi todas las minorías) desde una visión totalitaria del sujeto histórico. Al punto que, de ser posible, mandarían al hombre por el mero hecho de ser hombre directo al horno crematorio, sin siquiera poder tomar una rica y fría ducha reponedora en la cámara de gas. Santiago: improvisado Sobibor del patriarcado donde, en tanto hombre, es sumamente complejo sobrevivir. Hay que arreglárselas cómo se pueda.


Apenas uno deja la casa con patio y jardincito se tropieza con la “feminazi” y a esta va y le entran ganas sobrehumanas de mandar una extraordinaria cachetada. Y a tal punto, dicen, levanta el brazo y ¡zaz! la mano en el rostro empolvado de la víctima del sucio matriarcado. Porque ¿qué es un hombre para una de estas señoritas? Una suciedad en la alfombra, una mancha en el hule blanco de la cocina que debe ser eliminada con un pañito para frotar restos de un rico pollo escabechado que se sofrió, revolvió y cuchareó encima de la cocina a gas de acero inoxidable y donde a veces dan vueltas moscas y cucarachas. “Me cargan las feministas” es algo que uno puede oír en un Tavelli de la boca de un hombre o de una mujer del rango etario que sea, normalmente acompañado de una cascada wagneriana de prejuicios y palabrotas. ¿Cómo es posible que haya gente que se oponga al sueño de tener matrimonio concertado, casa de materiales nobles y jardín establecido, auto y vacaciones solo porque hay mujeres gordas que provocan a los hombres con sus pérfidas minifaldas? Las mujeres son, por naturaleza, más entregadas al sentimiento y asimismo a los platos, las tazas, el osnaburgo, el rímel, la milanesa con ensalada de tomate, la Virgen, la Parroquia, el cuidado de la estructura capilar y la crianza de los niños preciosos y mimados que no importa el tipo de instrucción maternal, igualmente rasgarán vestiduras durante la adolescencia y la adultez respecto a resentimientos acumulados en la infeliz infancia. Para este Blanco y Negro las feministas son malas y alevosas…


…O bien son buenas por naturaleza. De ahí que haya que mandar a la absoluta totalidad de los hombres al “paredón de fusilamiento” como diría García Márquez. En tanto nacieron sin útero, por mucha amplitud mental, por mucha Martha Nussbaum y Judith Butler y toneladas de buenas intenciones, si no se es mujer de nacimiento, no se puede ser feminista. Así de simple. Quienes nacen en el cuerpo erróneo y no se sienten representados por el género dictado en el Registro Civil están haciendo uso de sus privilegios de hombre y jamás de los jamases serán una auténtica mujer sufrida. Ni con todo el tratamiento hormonal del universo. Ni con toda la acumulación de marchas de un 8 de marzo. Nada cuenta. Entonces dicen que hay que enterrar TODO el legado del patriarcado occidental. Una amiga culta y refinada emplazada en este tipo de blanco y negro me dijo: la filosofía es un compendio de machismo puro y duro, yo diría desde Mary Wollstonecraft hacia adelante no más, y con matices, porque de Wollstonecraft hacia el pasado, a la basura. Yo: pero Platón dijo que las mujeres deben ser guardianas de la Polis ya que son quienes transmiten la palabra, y qué es la palabra, el Logos, y qué es el Logos, el conocimiento. Grillos. En este tipo de Blanco y Negro, al igual que en el anterior, existe mucha ignorancia, prejuicios y lugares comunes. Se cree que por el hecho de escupir “deconstrucción”, “heteronormado” y “falocéntrico” se está pensando críticamente. Y con altura de miras, más altas que un Costanera Center, por ejemplo.


¿Qué pienso yo, el amarillo? Entre otras cosas, salud pública con perspectiva de género, Derechos Humanos con perspectiva feminista y celebración de la biodiversidad. ¿Cómo va a tener privilegios alguien que es acusado –porque se lanza como acusación– de “fleto” por el mero hecho de tener una subjetividad distinta? ¿A quién le daña tan profundamente el feminismo liberal de Gloria Steinem como para cacarear “feminazi, feminazi”? ¿En verdad piensan que la violencia doméstica y el acoso callejero tiene que ver con la decisión personal de ponerse lo que a una mujer le venga en gana? El Blanco y Negro hacen la vista gorda frente a estas preguntas y, en cambio, arrugan la nariz y espetan a voz en cuello: juégatela por una opinión, no seas amarillo.





Estallido Social

Este es un tema delicado y que levanta toneladas de controversias, porque su aceptación o rechazo tiene que ver con múltiples factores. Más allá de las injusticias perpetuadas y regentadas descaradamente por las diversas coaliciones de gobierno que han dirigido al país desde su independencia –nada de los últimos 30 años acá–, hay otros temas domésticos vinculados a cómo se vive el Estallido. Cuestiones que tienen que ver, por ejemplo, con el nivel de cercanía física que tenga uno con zonas urbanas en perpetuo ajetreo ciudadano. O sea, uno puede simpatizar mucho con las manifestaciones ciudadanas, pero no opinará lo mismo el simpatizante que vive, por ejemplo, frente al Parque Forestal o Plaza Italia/Baquedano/de la Dignidad y el simpatizante de Providencia, Las Condes y Chicureo.


Pero… ¿Qué opinan los de Blanco y Negro?


Por un lado: este es un país mediocre con habitantes mediocres y de resultados mediocres. Salta a la vista que si uno se esfuerza lo suficiente en la vida, más allá incluso del uso racional de las horas del día y del calendario gregoriano, es posible convertirse en espléndido empresario tipo Luksic o Matte. Es una cuestión de trabajo duro y actitud. Muy probablemente un agente capitalista con mansión en el Cerro San Luis o Santa María de Manquehue trabajó exactamente la misma cantidad de horas (¡o incluso más!) que el cajero del Líder. Pero este último, en tanto obrero, merece un trabajo cuyo salario debe ser medido y cuantificado respecto a sus capacidades intelectuales inherentes, lo que quiere decir: apellido apropiado, universidad correcta, religión elegante y ojalá una preciosa cabellera rubia. Si se tiene todo eso y encima se es esforzado, es muy probable que pueda encumbrarse a las cimas del imperio económico, al que por naturaleza todos debiéramos aspirar.


De modo que la alaraca (feminista, mapuchista, comunista y anarquista) por educación gratuita, pensiones decentes, salud y vivienda dignas, tiene que ver sólo con el brío y empeño del individuo, claro, pero también con las fuerzas de la naturaleza que a cada quien regala lo que estima conveniente, lo que pasa es que esa gentecita no lo ve, están atolondrados por un anhelo irracional de querer TODO gratis. ¿Para qué resentirse? ¿Y encima en días de verano? Eso va contra lo que el HOMBRE es en sí mismo. De ahí que hay gente que solidarizó con Evópoli y corrió a su llamado de abrazar a víctimas de violaciones a los Derechos Humanos post 18 de octubre, es decir, Carabineros de Chile…


… Al tiempo que otros postulan que, a fin de construir un país decente y democrático, es necesario destruir para volver a edificar desde los cimientos. Ojalá solo quedara el radier. Por lo mismo celebran la degradación planificada de sitios históricos y patrimoniales como el Parque Forestal, ya que su impresión global regala una experiencia terriblemente estética: árboles de hoja perenne que durante la noche se iluminan gracias a faroles afrancesados que están ahí para recrear unos Campos Elíseos de artificio y que nada tienen que ver con el hambre y sed de justicia social, puaj, qué asco. De ahí la inevitable voluntad de descuartizarlo como a un pollo, para que no queden vestigios de un pasado aristocrático y que se opone a las aspiraciones de lo discutido en Cabildos, mesas y “conversatorios”. Porque este grupo blanco y negro ADORA las reuniones donde se tracen planes e ideas revolucionarias en estilo urbano donde la gente no tiene nombre, son sólo compañeres, y donde uno debe sí o sí ser fanático de las porotadas, el grafiti, los vendedores ambulantes y el pan con mayonesa sin huevo.

Entonces la misma gente que antes se rebelaba contra las pretensiones de Metro de construir una salida de la futura línea 7 en el Forestal, redundando esto negativamente en la integridad del Parque, defienden a quienes van a protestar cada viernes ahí mismo, redundando esto negativamente en la integridad del Parque. La primera es una intromisión de carácter capitalista y no acorde a las ideas políticas personales, mientras que la segunda es una intromisión, no, un uso lícito del espacio público, de carácter anticapitalista y de acuerdo a las ideas políticas personales. Por lo mismo está muy bien que se roben extintores para repartir polvo tóxico a los cuatro vientos, ya que la rabia interior debe verse reflejada naturalmente en la rabia exterior…


… Que es la materia prima de Carabineros de Chile, otro grupo que ni siquiera ve en Blanco y Negro. No ven. Apenas asoman la nariz cuatro o cinco jóvenes macilentos en los alrededores de la Fuente Alemana, va el jefe seboso, da la orden, y salen disparadas las bombas lacrimógenas, que da igual donde vayan a caer, la cosa es que tengan un efecto nocivo en el sucio aire a respirar. ¿Qué las bombas lacrimógenas son perjudiciales para la salud? ¿Qué es imposible apagar el incendio del cine mientras estén arrojando sus municiones? Estas preguntas son demasiado complejas de entender para gente que ha tenido rifles y cantones de reclutamiento toda su vida y donde los libros han brillado por su ausencia, de otro modo no hubieran ido a parar a Carabineros jejeje. Cuando un Carabinero propina la contundente paliza de rigor, el General en Jefe cae sobre su diván capitoné de felpa encintada y asume la misma pose del Éxtasis de Santa Teresa. Sí, es verdad: Carabineros va a “cuidar la democracia” y el patrimonio crítico, y lo hace conduciendo carros lanzagua nada menos que por encima del Parque, destruyendo senderos, ramas de árboles, las raíces de éstos y mojando a cualquiera que se les cruce por delante. Destruir para construir es la consigna de este grupo, aunque no tienen muy claro qué es lo que se debe construir, de la misma forma que no saben sumar sin ábaco y manejan sus zorrillos y sus camionetas blindadas haciendo ruidos de motor con la boca. Se lo pasan bramando.


Desconozco si es por educación o lineamiento político (soy un social demócrata con influencias anarquistas, sí, cínicas, también, literarias, por supuesto), pero me es imposible ver el mundo en Blanco y Negro. Creo que la realidad no se divide entre buenos o malos, flojos o trabajólicos, fachos o comunistas. ¿Será por la brecha generacional? ¿O el calor estival lo vuelve a uno demasiado tibio?


Ves la diferencia?


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